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No. 9Tecnología e IA2 min de lectura

Deepfake y Derechos

Read in EnglishPublicado originalmente en LinkedIn (se abre en una pestaña nueva)

Introducción

La inteligencia artificial tiene muchos usos: desde responder preguntas o redactar documentos, hasta crear imágenes y videos hiperrealistas de artistas, políticos o empresarios diciendo cosas que nunca dijeron.

El fenómeno de los deepfakes ha dejado de ser un mero entretenimiento y ya se usa en estafas financieras, campañas de desinformación y manipulación pública.

Un ejemplo preocupante: circulan anuncios en redes sociales donde una figura pública “recomienda invertir” en acciones o criptomonedas. En realidad, se trata de montajes creados con IA. Miles de personas han caído en estas trampas.

La pregunta es inevitable: si lo que ves no es real, ¿quién responde?

El fenómeno de los deepfakes con IA

  • Se generan con modelos de inteligencia artificial capaces de imitar voces y rostros.
  • Los anuncios falsos manipulan la credibilidad de figuras conocidas para vender inversiones o productos inexistentes.
  • El reto jurídico: probar que el material es falso e identificar al responsable de crearlo o difundirlo.

El marco jurídico internacional

A. Derecho a la imagen y a la voz

  • Nadie puede usar tu imagen o voz con fines comerciales sin tu consentimiento.
  • Los deepfakes con celebridades para vender inversiones constituyen una violación a este derecho.

B. Estafas financieras

  • Si inducen a invertir en un producto inexistente, encajan en la figura penal de estafa.
  • El problema: los estafadores suelen operar desde jurisdicciones distintas, lo que dificulta la persecución.

C. Responsabilidad de las plataformas

  • El debate es si redes como Facebook, TikTok o YouTube deben detectar y eliminar estos anuncios antes de que circulen.
  • En Europa, la Ley de Servicios Digitales ya impone esta obligación. En EE. UU., varios estados sancionan deepfakes en contextos electorales o de consumo.

Y en Panamá: ¿qué tipo penal aplicaría?

Aunque Panamá no tiene aún una ley específica sobre deepfakes, sí existen normas aplicables:

  • Estafa: cuando el deepfake induce a invertir en algo inexistente.
  • Fraude electrónico: si se usan medios digitales para ejecutar la estafa.
  • Injuria y calumnia: si afecta la honra o reputación de la persona suplantada.
  • Derecho a la imagen y datos personales : por usar sin autorización la imagen o voz de un individuo.
  • Publicidad engañosa, competencia de ACODECO: si se usan deepfakes en anuncios dirigidos a consumidores.

En casos de deepfakes sexuales, podrían aplicarse además los tipos penales de pornografía no consentida.

El reto no es solo la tipificación, sino identificar al autor y demostrar el vínculo entre el deepfake y el daño causado.

Ejemplos recientes

  • Europa: deepfakes de celebridades en anuncios falsos de criptomonedas.
  • EE. UU.: un hombre en Los Ángeles fue engañado para transferir USD 25,000 luego de que estafadores clonaran la voz de su hijo, alegando que estaba en problemas legales.
  • LatAm: proliferan en redes sociales videos con supuestas “recomendaciones financieras” de figuras públicas, fabricados con IA.

Conclusión

La IA, además de ser una herramienta útil, también ha hecho que falsificar sea tan sencillo como escribir un guion. Y aunque las leyes panameñas no mencionen todavía la palabra “deepfake”, ya existen mecanismos para sancionar fraudes, estafas y usos indebidos de la imagen.

Lo claro es que la creación de contenido falso sí genera consecuencias reales como penales, civiles y reputacionales.

The Fine Print no predice el próximo deepfake viral… pero sí te recuerda que en Panamá y el mundo, la mentira digital ya tiene precio legal.

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